Lo último sobre viajes, idiomas y cultura con EF Education First
Menu

10 razones por las que deberías pasar el verano en Malta

10 razones por las que deberías pasar el verano en Malta

Con 7000 años de historia y una temporada de verano de 8 meses de duración, Malta es una isla paradisíaca única y permanentemente soleada en medio del Mediterráneo. Estas son las 10 razones por las que deberías pasar el verano en Malta.

  1. Ideal para ir de playa en playa

Dado que es un archipiélago, Malta es un paraíso para los amantes de la playa. Puedes nadar en la playa de Golden Bay, vigilada por socorristas, o elegir alguno de los deportes acuáticos que se ofrecen en los alrededores de Mellieha Bay. Pasea por las arenas rojas de Ramla Bay y San Blas Bay, o desciende los cien escalones que llevan a Ghajn Tuffieha. Y por supuesto, no te olvides de visitar el increíblemente hermoso Lago Azul de Comino, cuyo nombre apenas hace justicia a sus brillantes y transparentes aguas, con un color que parece de otro planeta. Esta es nuestra guía completa de las mejores playas de la isla.

 

  1. Isla de festivales

Si te gusta comer y salir de fiesta, Malta es para ti. Los lugareños son expertos en celebrar festivales en homenaje a algunas de las mejores delicias de la vida: verás festivales dedicados a la cerveza, el vino, los cítricos, las fresas, el pan, el chocolate, los higos y las aceitunas.

 

  1. La maravillosa Valeta

Barroca y contemporánea al mismo tiempo, la capital de Malta es una ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y de visita obligada. Con sus coloridos balcones, sus calles sinuosas y la hermosamente ornamentada catedral de San Juan —con un cuadro de Caravaggio—, La Valeta es también un fascinante recordatorio de los daños que sufrió Malta durante la Segunda Guerra Mundial: allí encontrarás un gran número de refugios, capillas y túneles subterráneos, algunos de los cuales se pueden visitar.

 

  1. Piérdete por Birgu

Birgu es la más antigua de las tres ciudades fortificadas de Malta, junto con las ciudades hermanas Senglea y Cospicua. Un trío que, si sus murallas pudieran hablar, contaría una historia tras otra de la historia de Malta. Esta pequeña ciudad medieval tiene unas vistas preciosas de las aguas de La Valeta, además de una gran cantidad de fortificaciones, iglesias y museos, incluido el Palacio del Inquisidor, uno de los últimos en sobrevivir en Europa. Pasea por sus plazas, saborea un café frente al mar y busca tesoros en el mercadillo del domingo por la mañana de Fuq Il-Fortini.

 

  1. Únete a la fiesta

La temporada alta va desde abril hasta septiembre y, durante la temporada local de fiestas, la ciudad celebra a sus santos patronos. ¡Y vaya si lo hacen bien! Es un mar de fiestas callejeras, festines, vendedores ambulantes, fuegos artificiales, música, e iglesias adornadas con sus mejores decoraciones. Por supuesto, también puedes probar las comidas típicas de la temporada de fiestas: cannoli (tubos de masa rellenos de dulce), imqaret (rollos de higos fritos), turrón y donuts.

 

  1. Haz una excursión a Gozo

Con un ambiente más tranquilo y pintoresco, esta isla que está a solo 20 minutos en ferry desde Malta invita a los visitantes a pasar el día paseando, degustando productos locales y saboreando cafés con vistas encantadoras. No dejes de buscar las playas que hay escondidas entre la espectacular línea costera y las serenas colinas verdes.

 

  1. Aprende a bucear

¿Quieres aprender a bucear? Malta, uno de los mejores lugares de Europa para bucear, tiene escuelas de buceo acreditadas por la PADI donde podrás aprender. Hay más de 100 lugares de buceo, adecuados tanto para principiantes como para expertos. Muchos de ellos están cerca de la costa y no es necesario subirse a un barco para llegar a ellos. ¿Qué verás? Formaciones rocosas que caen y se arquean hacia arriba, dejando a la vista agujeros, cavernas y chimeneas. O la vida marina que habita en los arrecifes y se asoma desde las cúpulas submarinas y los restos de naufragios.

 

  1. La comida de Malta

La comida maltesa es copiosa, rústica y deliciosa. Prueba los pastizzi (pasteles de ricota o guisantes condimentados) y el hob biz-zeijt (un bocadillo maltés untado con pasta de tomate y una variedad de ingredientes). También puedes comer bragioli (estofado de ternera), pastel de lampuki (pastel de pescado), stuffat tal-fenek (guiso de conejo), bebbux (caracoles cocinados en tomate, ajo, vino y perejil), aljotta (sopa de pescado) o gbejniet (queso de leche de oveja o de cabra). ¿No comes carne? Hay infinidad de platos locales de pasta, pescados, mariscos y verduras que te encantarán.

 

  1. Vida nocturna y más vida nocturna de Malta

Malta se está labrando un nombre en la ruta europea de clubes nocturnos. Por todas partes hay bares de cócteles con expertos en coctelería, clubes nocturnos, bares de azotea, bares de vinos, establecimientos al aire libre y conciertos de verano. En resumen, los noctámbulos se encontrarán allí más que a gusto.

 

  1. El paraíso de los fotógrafos

Malta también podría traducirse como «es imposible hacer una mala foto». Recuerda, este es un país de largas playas dignas de postal, calles que parecen salidas directamente de las páginas de una novela, rincones perdidos, comidas asombrosas, lugares históricos, reinos submarinos, y gloriosos amaneceres y puestas de sol. Tu cuenta de Instagram nunca tendrá mejor aspecto.

Comparte este artículo

Los últimos artículos desde Viajes